Orejón espantapájaros
Figura totémica erguida sobre finos zancos que la anclan a un paisaje yermo de horizonte bajo y atmósfera brumosa. Desde las delgadas estacas, el ojo asciende por un torso-arquitectura cuajado de tramas, estrías y fragmentos de engranajes textiles, hasta culminar en una cabeza bulbosa de orejas prominentes, tocada con casquete puntudo y enmarcada por un collar estelar de pétalos rígidos que irradian como gorguera solar. El rostro, de sonrisa ambigua y ojos entrecerrados, combina la jovialidad del ídolo oriental con la mueca inquietante del espantajo rural. Paleta de grises plateados con leves acentos de ocre, siena y toques herrumbrosos. Criatura liminar —mitad centinela, mitad fetiche— que vigila un territorio vacío con benevolencia sospechosa.