Dos apios y una lombarda
Bodegón onírico en grafito sobre papel donde dos apios y una lombarda dialogan suspendidos en un espacio atmosférico de nubes difuminadas. A la izquierda, dos cogollos de apio se despliegan con un trazo ondulante y sedoso que captura la fragilidad casi traslúcida de sus hojas; a la derecha, la lombarda revela su corte transversal como un laberinto vegetal de espirales concéntricas, casi una mandala orgánica, sustentada sobre un pedestal apenas insinuado. Pedro Marco abandona la mesa y el horizonte convencionales del bodegón para elevar lo cotidiano al rango de visión, en una tensión característica entre la precisión hiperrealista del detalle y el vacío evocador del fondo.