Eros Miembro
En un vasto paisaje marino monocromático de grises, blancos y negros, un falo erecto de factura escultórica levita en el centro exacto del vacío, metamorfoseado en criatura híbrida mediante un par de alas desplegadas —cita directa al caduceo de Hermes— y apéndices orgánicos que penden de su base enrollada en espiral, evocando simultáneamente anatomía, serpiente y ave rapaz. El claroscuro académico confiere al objeto imposible una presencia táctil y monumental que contrasta con la bruma etérea del horizonte. Pieza inscrita en la tradición surrealista de la imagen paranóico-crítica donde el deseo, lo mitológico y lo blasfemo convergen en un ícono fálico alado que sobrevuela las aguas primordiales.