Pavos
Tres pavos de plumaje blanco irrumpen en un fondo de azules oscuros y grises tormentosos, con las cabezas y carúnculas resueltas en rojos y rosas de trazo visceral que contrastan con la masa algodonosa y casi espectral de los cuerpos. La pincelada gestual y envolvente funde las figuras en un torbellino de materia pictórica donde las aves parecen emerger y disolverse simultáneamente. La composición centrípeta y la paleta restringida —blancos nacarados, azules gélidos y rojos orgánicos— confieren al conjunto una tensión expresionista que transforma el motivo costumbrista en visión casi alucinada de lo animal.