Alarcón
Sobre un damero de naranjas y granates —a modo de estandarte heráldico medieval— se despliegan fragmentos del cerro de Alarcón (Cuenca) en distintas atmósferas lumínicas: atardeceres incendiados y amaneceres envueltos en la niebla invernal de la Serranía. El castillo-parador del Marqués de Villena emerge como protagonista entre los cuadros del reticulado, y un fragmento de cerámica verde-manganeso que flota sobre la escena introduce el elemento físico surreal tan característico de la obra de Pedro Marco. Le acompaña una cartela de 14 × 14 × 5 cm realizada en 2020 a imitación de un azulejo de Paterna del siglo XIV-XV, con el título, las iniciales de los propietarios, la fecha de su primera visita a la villa y el símbolo del caracol en su versión más detallada.