Conversión de moro a cristiano
Interior de traza clásica levantado con lápiz y veladuras de acrílico: un pórtico de tres arcos sobre columnas labradas, cortinajes granates y capiteles historiados enmarcan un altar bañado en luz dorada, donde una imagen radiante se alza sobre el pedestal. Al pie de las gradas, dos figuras arrodilladas —una aún con el ropaje azulado del bando moro— asisten al momento de la conversión, mientras dos pebeteros encendidos flanquean la escena. Toda la arquitectura se sostiene en el dibujo, y el color queda reservado al foco central y a los rojos del fondo. Pertenece a la serie de cuatro escenas festeras que Pedro Marco pintó en 2000 sobre cartón.