Hamaca
Composición de extraordinaria economía visual en la que una hamaca de red, trazada con minucioso grafismo lineal, pende suspendida en un espacio blanco casi vacío, proyectando una sombra densa y difuminada debajo que ancla su presencia flotante. Dos ventanas pictóricas —cuadros dentro del cuadro— se abren en la pared del fondo: a la izquierda, una figura femenina de espaldas con el pelo recogido en trenza, retratada con suave modelado tonal; a la derecha, un panel de vegetación exuberante —helechos, tallos, flores silvestres— ejecutado con un detallismo botánico obsesivo que contrasta con la austeridad del resto. Entre ambas ventanas, líneas orgánicas apenas insinuadas evocan un paisaje montañoso fantasmal. La obra articula tres registros de realidad —objeto, retrato, naturaleza— en un espacio metafísico de silencios y ausencias, donde la hamaca vacía se convierte en metáfora de la espera, el descanso o la presencia que falta. Paleta enteramente monocromática de negros, grises y blancos, con una maestría del grafito que abarca desde la trama cruzada densa hasta el difuminado atmosférico más sutil.