Espantapájaros
Figura totémica y solitaria —mitad espantapájaros, mitad aparición cruciforme— erguida sobre patas imposiblemente esbeltas en medio de un paisaje desolado que se fuga hacia un horizonte lejano. El torso es un ensamblaje biomorfo de formas orgánicas: haces de fibra, vainas vegetales y estructuras de concha que parecen simultáneamente anatomía, cosecha y fósil. Un halo geométrico circunda la cabeza oculta bajo un sombrero de ala ancha, confiriendo a la figura una cualidad devocional. Arcos de compás deliberadamente visibles sobre el suelo sugieren una era de trilla o un ruedo, anclando la ensoñación surrealista en la tierra agrícola del interior alicantino. Paleta de sienas, ocres cálidos, cremas y grises acerados, con la luz blanqueada de la meseta castellano-levantina.