Mujer
Torso femenino desnudo, sin cabeza, modelado con precisión académica, que emerge entre un caos de esferas de reloj, engranajes y mecanismos horológicos. La paleta se bifurca dramáticamente: tonos luminosos de aguamarina, ámbar y dorado en la izquierda frente a un campo profundo de carbón y gris ciruela que engulle el lado derecho. La carne, en suaves tonos melocotón y marfil, contrasta con la maquinaria del tiempo que la rodea e invade. Un drapeado dorado corona la composición como último destello de vitalidad. Surrealismo existencial en la línea de Dalí, pero más oscuro e industrial: el tiempo como fuerza mecánica, no como sueño fundido.