Visión de Dante
Composición monumental de juventud que despliega una visión dantesca del Infierno con ambición y arrojo extraordinarios para un artista de apenas diecisiete años. El lienzo hierve en rojos incandescentes, naranjas volcánicos y negros abisales, creando un escenario de fuego y tinieblas poblado por figuras desnudas de anatomía potente —demonios alados, almas en tormento, seres con lanzas y tridentes— dispuestas en múltiples planos que arrastran la mirada desde las profundidades infernales hasta un cielo convulso. Una esfera celeste con una balanza (el Juicio) y otra con un cráneo flotan entre nubes de humo y llamaradas. La pincelada es vigorosa y expresiva, con empastes densos que refuerzan la violencia del tema. La deuda con El Bosco y la tradición de las visiones infernales es evidente, pero el tratamiento cromático y la energía compositiva son ya inequívocamente personales.