Mural Al Agua, al Tesoro y a Villena — Pedro Marco, 2015

Arte público · Villena, 2015

El mural
de la Huerta

Cincuenta metros de largo. Quince de alto. Tres generaciones pintando juntas en la entrada de Villena.

Cuando la Comunidad de Regantes de la Huerta y Partidas de Villena cumplió cien años, encargó a Pedro Marco un mural para la entrada de la ciudad. No un lienzo, no una vitrina de museo: una obra destinada a permanecer al aire libre, en la fachada del edificio junto al pozo Losilla-Algezu, en la calle Rosalía de Castro, a la vista de todo el que llega o se marcha por la carretera de Alicante.

El resultado fue una de las empresas más ambiciosas de su trayectoria: seiscientos metros cuadrados —cincuenta metros de largo, quince de altura en los puntos más altos— de pintura al silicato con incrustaciones de trencadís y espejos, concebidos y ejecutados en más de tres meses de trabajo. Con la colaboración de su hijo Pedro Marco Serrano y de su nieto Carlos Pérez Marco: tres generaciones de la misma familia, tres pinceles moviéndose sobre la misma superficie.

No era la primera vez que Pedro dejaba su huella en esa salida de la ciudad. En los años ochenta ya había pintado ahí Villena a Picasso, un mural de cinco metros de altura que durante décadas fue la despedida visual de la villa. El nuevo trabajo era incomparablemente más vasto y complejo —aunque Pedro nunca lo dijera así.

Tres paneles, tres símbolos

Pedro Marco articuló el mural en tres registros narrativos que avanzan de izquierda a derecha como los capítulos de un relato visual sobre la identidad de Villena.

I

La naturaleza de la huerta

El primer panel arranca en el logotipo del centenario de la Comunidad de Regantes y despliega tres bodegones alusivos al agua y a los productos de la vega: habas, manzanas, acelgas, berenjenas. La abundancia de la huerta villenera, pintada con la paleta rica y directa de quien conoce esa tierra de primera mano.

II

El agua desde la tierra

El segundo registro abandona lo figurativo para adentrarse en la abstracción: una composición vertical que representa el sol, la naturaleza, el agua y la tierra. En su centro, una fisura abierta en la roca —construida con trencadís y espejos— que, vista a plena luz, simula con sus destellos el movimiento del agua brotando de las entrañas de la tierra. Un efecto que cambia con la hora del día y con la posición del sol.

III

El Tesoro y la memoria

El tercer panel cierra el ciclo con el brazalete del Tesoro de Villena cayendo al agua y generando, en su caída, la silueta de una figura humana. Junto a ella, el rostro del arqueólogo José María Soler, quien descubrió el tesoro en 1963 y dedicó su vida a su estudio y custodia. Orfebrería de la Edad del Bronce y memoria viva de la ciudad, fundidas en una sola imagen.

La obra de cerca

A esta escala, pintar exige un doble dominio del gesto: lo suficientemente amplio para leerse desde la distancia, lo suficientemente preciso para no perder el detalle cuando el espectador se acerca. La fisura de trencadís y espejos es el ejemplo más claro: un elemento que no existe sino en la mirada, que cambia según la luz y el ángulo. Materia y óptica al servicio de la imagen.

Imágenes de la inauguración

El 7 de noviembre de 2015, con una jornada de puertas abiertas, el mural se presentó oficialmente. Doce días después, el 19 de noviembre, la Casa de la Cultura acogió un acto con fotografías a gran formato, reproducciones en vinilo y un vídeo de cuatro minutos producido por Ferquiam. Los focos instalados en la fachada permitían —y permiten— ver la obra también de noche.

Tres generaciones, un muro

El verano de 2015 fue duro para trabajar. El reflejo solar sobre la fachada de la calle Rosalía de Castro hacía imposible pintar por las mañanas en agosto y septiembre. El trabajo se concentró en las tardes y en los meses de mejor luz. Tres meses y pico de andamios, cubos y conversaciones sobre una misma pared.

Hay algo profundamente simbólico en que una obra sobre el agua, la tierra y la memoria de un pueblo la pintaran juntos un abuelo, un hijo y un nieto. Pedro Marco no solo transmitió su técnica y su visión: transmitió también la forma de estar frente a una superficie en blanco. La pintura al silicato es exigente y permanente. No perdona el arrepentimiento.

La obra está firmada como siempre: con un caracol.

Pedro Marco y colaboradores durante la ejecución del mural
Detalle del brazalete del Tesoro de Villena en el mural

Ficha de la obra

Título
Al Agua, al Tesoro y a Villena
Año
2015
Técnica
Pintura al silicato, trencadís y espejos
Dimensiones
~600 m² · 50 m de largo × 15 m de alto
Autores
Pedro Marco · Pedro Marco Serrano · Carlos Pérez Marco
Promotor
Comunidad de Regantes de la Huerta y Partidas de Villena (centenario)
Ubicación
C/ Rosalía de Castro, junto al pozo Losilla-Algezu · Villena (Alicante)
Inauguración
7 de noviembre de 2015
Presentación pública
19 de noviembre de 2015 · Casa de la Cultura de Villena

Fotografías: Ferquiam, El Periódico de Villena y archivo de la Comunidad de Regantes.

Fuentes: Villena Cuéntame · El Periódico de Villena (Carlos Prats, noviembre de 2015).